
Siempre que sea posible, reparar el parabrisas es mejor que cambiarlo: es más rápido, conserva la luna original y genera menos residuos. Pero no todos los daños se pueden reparar con seguridad.
La respuesta corta
Un impacto pequeño, aislado, alejado del borde y fuera de la zona de visión directa del conductor suele poder repararse. Una grieta, un daño en el borde o un impacto grande en el campo de visión requieren sustituir el parabrisas.
Los criterios que valoramos
- Tamaño: como referencia, impactos de un tamaño parecido o menor al de una moneda de 2 euros.
- Posición: los daños cerca del borde debilitan la luna y suelen extenderse; los que están frente al conductor pueden dejar una marca que moleste a la vista.
- Tipo de daño: un impacto se puede rellenar con resina; una grieta que avanza, no.
- Estado general de la luna: un parabrisas muy desgastado o con varios impactos puede no compensar repararlo.
Se suele reparar
Impacto pequeño, reciente, aislado y lejos del borde.
Se suele cambiar
Grietas, daños en el borde, impactos grandes o en la visión directa del conductor.
Por qué no conviene esperar
Un impacto reparable hoy puede convertirse en una grieta mañana. Las vibraciones, los baches y los cambios de temperatura hacen que crezca, y la suciedad que entra en la fisura dificulta la reparación.
¿Y si hay que cambiarlo?
Si tu coche lleva cámara o sensores en el parabrisas, el cambio puede requerir una calibración ADAS. Te lo indicamos al darte cita.
En Glass DV Getafe valoramos cada caso antes de decidir. Consulta reparación de impactos o cambio de parabrisas.