
Las lunas del coche son uno de los elementos de seguridad pasiva más importantes. Por eso conviene revisarlas y actuar en cuanto aparece un daño.
Señales de que hay que actuar
- Un impacto o «picotazo»: si es pequeño, se puede reparar. Hazlo pronto.
- Una grieta: normalmente obliga a cambiar la luna.
- Arañazos y desgaste en la zona de barrido de las escobillas, que producen reflejos de noche.
- Un aviso de error de los sistemas de asistencia tras un golpe en el parabrisas.
Reparación: rápida y económica
Reparar un impacto suele llevar poco tiempo y cuesta mucho menos que sustituir la luna. Lo explicamos en ¿reparar o cambiar el parabrisas?.
Sustitución: cuando no hay alternativa segura
Si hay que cambiarlo, el coche estará algo más de tiempo en el taller y el coste es mayor. Muchas pólizas incluyen cobertura de lunas; las condiciones dependen de tu contrato.
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